Pilates y el Deporte

Más allá de prevenir lesiones, complementa el entrenamiento.

La mayoría de los deportes que se practican habitualmente son  unilaterales, es decir, aquellos que comprometen los mismos grupos musculares de un solo lado del cuerpo, ya sea con fuerza o flexibilidad, con el tiempo y la repetición del gesto deportivo crearán sin duda un desarrollo muscular desbalanceado. Entre los deportes que podemos citar como un claro ejemplo de lo anterior se encuentran el golf, el fútbol, el padel,  el tenis, entre tantos otros.

En estos deportes, hay gestos que se repiten exhaustivas veces dentro del juego a través de semanas, meses y años.

Es necesario revertir de alguna forma este desarrollo muscular, de lo contrario la máquina corporal será cada vez menos precisa.

¿Qué es lo que pasa?

Al momento de pegarle a una pelota con una raqueta o un palo de golf, todo el cuerpo se compromete con esta acción: la respiración, la musculatura que fija las articulaciones, la musculatura grande que produce el movimiento externo, la forma en que estamos parados y cada posición de nuestros miembros son parte de esta máquina de pegar. No podemos perder de vista al cuerpo como un todo y, como tal, el responsable del resultado.

El trabajo de Pilates es el compañero perfecto para todos estos deportes unilaterales. En Pilates podrás nivelar los estragos físicos que este tipo de actividad provoca en tu cuerpo, trabajando la disociación y asociación de las partes involucradas en el gasto deportivo. Durante el fortalecimiento de los músculos de la columna, la conexión de la respiración con el esfuerzo y la concentración mente-cuerpo, desarrollarás la flexibilidad perdida por la repetición de contracciones por el swing. Además lograrás un alineamiento general óptimo que economizará energía al momento de moverte, por lo cual será más efectivo el resultado de tu movimiento.

Un buen alineamiento de la postura depende del balance de los alrededores de la musculatura de la columna para mantener la estabilidad de ésta. La columna es el eje de la rotación y se mantiene dentro de un movimiento dinámico; siempre y cuando estén los músculos bien balanceados, entonces, la rotación es óptima. Si el alineamiento no es la adecuada, la energía rotacional se expande por todas las direcciones, lo cual resulta en un caos en el eje de rotación. Cuando éste cambia durante el swing, por ejemplo, pierdes control de tu estabilizador, el canal cinético empieza a romperse y es ahí donde tendremos problemas.

Como alguna vez dijo Tiger Woods: “Tu postura es un fundamento sagrado”.

Agrega Pilates a tu rutina de juego y te sorprenderás de los avances físicos y mentales que tendrás en la cancha o el campo de golf, previniendo lesiones y dolores musculares crónicos.